La importancia de la cadena de frío en la alimentación

Al momento de realizar el transporte de alimentos desde el sitio de producción a donde serán vendidos, muchos de ellos necesitan contar con condiciones especiales para su conservación, ya que de lo contrario no sería viable su consumo, y es por eso que se debe respetar la cadena de frío en todo este proceso.

Pese a que la cadena de frío en el sector transporte es algo conocido por todos los que trabajan en él, para quienes no están inmersos en este mundo parece no ser necesario, pero es porque desconocen de qué trata como tal, y la importancia que esta tiene.

Dada la importancia que tiene la cadena de frío para la conservación de alimentos, en este artículo te explicaremos qué es, ya que sin esta no sería posible que los alimentos llegaran en buen estado al consumidor final, lo que implicaría una gran pérdida de dinero.

¿Qué es y a qué nos referimos con cadena de frío?

Cuando hablamos de una cadena nos referimos a un elemento físico que tiene una continuidad determinada, ya que en el caso de la cadena de frío no se trata de algo físico, pero sí de las condiciones de refrigeración o congelación que deben tener los alimentos, desde que sale de su lugar de producción, hasta donde se va a vender, con el objetivo de que mantenga su calidad, y sobre todo que sea seguro su consumo.

La cadena de frío se compone de diferentes etapas, por lo que si alguna de estas se llega a romper o a alterar de alguna forma, implicaría el daño de los alimentos, ya que se facilitaría en ellos el desarrollo de microorganismos que alterarán su composición, pero también el desarrollo de los patógenos responsables de producir enfermedades.

Para que no suceda una situación como la descrita, es por lo que se utiliza la cadena de frío para la preservación de los alimentos, así se consigue mantenerlos intactos durante su producción trasporte, almacenamiento y venta, permitiendo que los consumidores puedan adquirir un producto de calidad, el cual está libre de microorganismos que puedan dañar su salud.

Desde hace muchos años se utiliza el frío como método de conservación de los alimentos, gracias a que se ha demostrado que el frío actúa como un inhibidor total o parcial del proceso de alteración de estos, así como también de la degradación metabólica de las proteínas presentes en los alimentos, permitiendo entonces que conserven sus propiedades sensoriales.

Para que los alimentos se conserven en buen estado existen dos tipos de conservación a través del frío, los cuales son la refrigeración, que es la utilizada a corto o mediano plazo en los alimentos que pueden conservarse durante días o semanas a una temperatura determinada; mientras que la congelación se utiliza a aquellos alimentos que deben mantenerse durante un largo período preservados.

Cómo actúa la cadena de frío en la conservación de los alimentos

Ahora que conoces lo qué es la cadena de frío, te explicaremos por qué es tan importante esta para la conservación de los alimentos, ya que al reducirse la temperatura en la que se encuentran, es cuando comienzan velozmente a desarrollarse los microorganismos, porque es el frío el que actuará sobre ellos, ralentizando así su metabolismo.

almacén de frío

Cuando se realiza el congelamiento de los alimentos y estos comienzan a descongelarse, su temperatura comienza a aumentar, por lo que su entorno se vuelve favorable para la actividad microbiana, y es ahí cuando esta comienza a reanudarse, aunque haya sido por pocos minutos ese cambio de temperatura.

Al ocurrir esta situación en varias ocasiones, son más los microorganismos que tendrán los alimentos, comprometiendo así su estado y produciendo el deterioro estos, que finalmente intoxicarán a los consumidores que lleguen a consumirlos.

Por eso, dentro de la cadena de frío la temperatura es fundamental para la preservación de los alimentos, algo que debe cuidarse desde su producción hasta la venta final de ellos, utilizando los controles más rigurosos que sean necesarios.

Dentro de la cadena de frío la etapa más crítica para los alimentos es la de carga y descarga para su transporte, por lo que las empresas productoras tienen que garantizar que estén dadas todas las condiciones para mantener la temperatura que estos necesitan, evitando así exponerlos a temperaturas que finalmente terminarán afectando sus propiedades.

Todo esto hace muy importante el conocer cuáles son las temperaturas mínimas y máximas que pueden soportar los alimentos o los grupos alimenticios, para así saber las necesidades que requieren al momento de ser transportados de un lugar a otro, evitando así que exista la posibilidad de que se comprometa su estado.

De muy poco servirá que la empresa fabricante de los productos y el distribuidor final pongan toda su atención en cuidar la cadena de frío de los alimentos, si las empresas de transporte refrigerado encargadas de su envío, no tienen las condiciones adecuadas para ello, así como tampoco servirá si el consumidor final después de comprarlo no los mantiene con medidas similares.

Gracias a la cadena de frío es posible el consumo de alimentos tal y como lo conocemos sin importar de dónde provengan estos, siempre que las condiciones para ellos sean cuidadas con muchos detalles, así que es fundamental que las empresas productoras, el transporte a utilizar, los comercializadores y los consumidores finales, siempre miren porque los alimentos se mantengan en condiciones similares a las originales, para que no se deterioren y terminen siendo inviables para el consumo.

 

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